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Feb 22
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Gerard McAllus observa desolado sus, antaño, gloriosas tierras devastadas por un fuego ya extinto desde una colina cercana al castillo-palacio que durante generaciones fue hogar de su familia. Su bello y joven rostro de 22 años está manchado por la suciedad del camino y la guerra solo limpiado allí donde sus lágrimas habían surcado su rostro. Su pelo largo se ve sucio y sin ningún tipo de señal que indique que en realidad ese pelo es rubio. Sus ojos verdes brillan de pura ira.
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